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16 Historias sobre la amistad que pueden proteger de cualquier adversidad como un paraguas

¿Qué podrían tener en común unos pantalones robados en una playa, un montón de caramelos y un balde lleno de agua? El hecho de que todos son símbolos de una amistad que solo se hace más fuerte con los años. Algunas personas tuvieron tanta suerte de que un verdadero y leal amigo o amiga se haya cruzado en su camino, que no pudieron evitar contárselo al mundo entero.

Genial.guru decidió mostrar, con estas historias, que una conexión cálida y leal puede surgir tanto a la edad de 5 como de 45 años. Basta con mirar alrededor, porque hay mucha gente amable y honesta cerca.

  • Mi mejor amiga obtuvo el papel principal en una obra. El día del estreno no pude salir del trabajo temprano, así que después de un turno de 16 horas, llegué un poco tarde. Pero lo peor fue que me quedé dormida. Y estaba sentada en la primera fila. Me desperté cuando todos se pusieron de pie para aplaudir, y los actores salieron a hacer una reverencia. En el vestíbulo, con un ramo en la mano, esperaba la continuación de la obra en forma de un escándalo: “¿Cómo pudiste?”. Pero mi amiga me abrazó y me dijo: “Gracias por venir. Sé lo cansada que estabas. ¡Espero que al menos hayas dormido un poco!”. © Oídoporahí / Ideer
  • Me estaba dando una ducha, estaba toda enjabonada, y de repente cortaron el agua. Estaba sentada en la bañera, sin saber qué hacer. Una amiga me llamó, me quejé de lo que había pasado, y ella me consoló. Y después de 10 minutos de seguir sentada enjabonada, sonó el timbre de la puerta. Maldiciendo, fui a abrir envuelta en una toalla y llena de jabón, y ahí estaba esa misma amiga. Con un balde de agua. © mantikore / Pikabu
  • Una vez, me llamó un amigo y me dijo:
    —Compré unos buenos muebles para la cocina, necesito transportarlos, ¿puedes ayudarme?
    —Um, está bien, ahora voy.
    Pensé para mis adentros, ¿por qué simplemente no llamó a un servicio de mudanzas? Pero bueno, si me necesita, voy, después de todo es mi amigo. Fui a la dirección y vi que unos cargadores estaban llevando todo y mi amigo estaba parado, mirando. Yo:
    —¿Y para qué me llamaste a mí?
    —No lo sé, antes siempre solíamos llamarnos si nos mudábamos, y luego nos pagábamos entre nosotros. Así que te llamé automáticamente, lo siento. Pero después de que esto termine, te invitaré a comer: no rompamos la tradición. © limita / Pikabu
  • Tenía 5 o 6 años, estaba yendo a ver a unos amigos cuando vi a un niño jugando solo en la calle. Hice un comentario estúpido sobre su camisa, se ofendió y me fui. Y en el camino de regreso lo volví a ver. Y luego un niño de 10 a 12 años se acercó en una bicicleta y me dijo: “Vamos, juega con ese niño”. Tenía miedo de que me diera una paliza si desobedecía, así que me acerqué a ese chico. Ahora, gracias a ese “matón”, somos prácticamente hermanos. © Gil_ByrdIsTheWord / Reddit
  • Mi hijo tenía cólicos y gritaba sin cesar. Mi esposo trabajaba fuera de la ciudad y yo estaba nerviosa y terriblemente cansada. Y luego alguien llamó a la puerta. Era una mujer, resultó que era la vecina de abajo. Me dijo: “Tu bebé está gritando desde hace 3 horas seguidas. Si yo no puedo aguantar más sus gritos, no puedo imaginar cómo te sientes tú. Déjame sostenerlo y tú sal a despejarte un poco”. Estaba tan agotada que ni siquiera lo dudé. Hice una vuelta manzana y, cuando regresé, mi hijo ya estaba bañado y dormido. Resultó que esta mujer también era madre, y me explicó que los bebés sienten el estado de ánimo. Mi hijo escuchaba que yo estaba llorando y esto lo inquietaba aún más. Esta mujer resultó ser un verdadero ángel y se convirtió en mi mejor amiga. © toiletcleaner999 / Reddit
  • Estaba siendo tratada por un trastorno de apego y mi terapeuta me recomendó encarecidamente que buscara una amiga. Al final, decidí hacerlo para que me dejara en paz. En el campus de nuestra universidad, vi a una chica con orejas de elfo y decidí que era alguien a quien me gustaría conocer. Me acerqué a ella y resultó que se ponía estas orejas a propósito para que alguien pudiera entablar una conversación con ella y así hacerse amiga de esta persona. Le dije que su plan había funcionado, la terapia fue un éxito, nos hicimos amigas y en agosto pasado se convirtió en mi dama de honor. © PixelLaurs / Reddit
  • Estaba en la parada del autobús por la mañana, y a mi lado había una anciana con bastones de marcha nórdica. Estuvimos paradas durante unos 10 minutos, ella miraba a su alrededor. Y entonces se le acercaron otras 3 ancianas con palos iguales, y estas señoras se encaminaron juntas, gritando, riendo e interrumpiéndose entre sí. Y me sentí tan bien, el buen estado de ánimo me duró todo el día. ¡Esto sí que es amistad! ¡También quiero reunirme así con mis amigas en 40 años! © Oídoporahí / Ideer
  • Mi hermana y yo conocimos a unos niños de nuestra edad que eran hermano y hermana. Una vez, nos invitaron a su casa. Y su madre fue a conocer a nuestra madre. Mi mamá después dijo que no estaba particularmente entusiasmada cuando una extraña vino y se quiso hacer amiga de ella, pero la invitó a pasar, le preparó café y conversaron. Y más tarde, cuando volvíamos a visitar a nuestros nuevos amigos, su mamá llamó a mi madre:
    —Hola. ¿Qué estás haciendo?
    —Nada, estoy sentada, esperando un milagro.
    —¿Puedo ser ese milagro?
    En la segunda visita, esa señora le agradó un poco más a mi madre, resultó que tenían mucho en común. Y desde entonces, llevan casi 20 años siendo amigas. © MissLoyality / Pikabu
  • Tengo muchas amigas de la infancia, pero la más querida y leal es una con la que somos amigas desde hace 31 años. Somos de diferentes nacionalidades, de diferentes religiones, ¡pero nunca he conocido a otra persona que me resultara más cercana, tanto en cuanto a la percepción de la vida, como en la similitud de los gustos y los pasatiempos! No hablamos durante 2 años, no sabía nada de ella, ya que vivo en otro país, pero soñaba con ella. Y cuando finalmente decidí llamarla, resultó que estaba en el hospital, había dado a luz a un bebé muy esperado, y fue en ese momento que la llamé. ¡Estaba inmensamente feliz por ella! © Tanita Asaeva / Facebook
  • Le hice un regalo a una amiga por su cumpleaños. Le pedí que cerrara los ojos, apagué la luz y encendí la computadora portátil. Cuando presioné Play, le dije que podía abrir los ojos. En el video, su actor favorito la llamaba por su nombre y la felicitaba por su cumpleaños. El video me fue enviado la mañana de su cumpleaños después de 3 meses de correspondencia con todas las personas a las que pude contactar en Internet. Soy una chica corriente, sin conexiones. Simplemente no me rendí. © Oídoporahí / Ideer
  • Es gracioso, pero encontré a mi mejor amiga a través de un sitio de anuncios clasificados. Hace 5 años era madre soltera. La mayoría de mis amigos habían dejado de comunicarse conmigo cuando tuve a mi hijo. Al no tener nada que hacer, me puse a mirar publicaciones extrañas. Y entonces vi que una mujer buscaba una relación exclusivamente platónica. También era una madre joven que acababa de llegar a la ciudad y aún no había hecho amistades. Tuve la idea de ponerme en contacto con ella, pero la descarté. Sin embargo, después de volver a ver su mensaje, le escribí. Y nos llevamos bien enseguida. Nos ayudábamos mutuamente en la crianza de los niños, ella fue mi dama de honor cuando me casé, y me apoyó durante mi segundo embarazo. Y ahora a menudo nos vamos de vacaciones juntas, ya sin nuestros hijos. © Pupupthin / Reddit
  • Esta historia es de mi tío: “Era verano, hacía calor, eran mediados de los años 60. Mis amigos y yo todos los días íbamos a la playa de la ciudad. Tardábamos más de una hora en llegar, en un tranvía y luego en un autobús. Un día, nadamos, jugamos en el agua, salimos y me quedé atónito. Mis pantalones habían desaparecido. Imaginé el camino a casa: un trolebús, un autobús... ¡sin pantalones! Una humillación impensable. Y entonces mis amigos hicieron algo increíble. Después de conversar, escondieron sus pantalones en sus bolsos y me dijeron: “¡Vamos!”. Y los tres viajamos por toda la ciudad sin pantalones. Nos sonrojamos, nos pusimos pálidos, discutimos con unas señoras, e incluso tratamos de conocer a unas chicas. Y llegamos sanos y salvos a casa. Pasaron muchas cosas en mi vida, pero considero este caso una de las mejores manifestaciones de verdadera amistad. © AAIvanov / Pikabu
  • Cuando tuve que someterme a una operación seria, mi amiga trabajaba las veinticuatro horas del día, justo tenía 2 objetos que entregar en un sitio de construcción, así que no le dije nada. Cuando faltaba un día para la operación, escuché un ruido en el pasillo del hospital, y mi amiga entró volando a la habitación, gritando salvajemente y regañándome por no haberle dicho nada. Se sentó en mi cama y se largó a llorar... Dijo que la había llamado una de sus subordinadas: “¿Puedo llegar un poco tarde? La mamá de una colega tiene una operación mañana, tengo que llevarle un medicamento con urgencia”, y dijo mi nombre. Casi todos los días mi amiga irrumpía en mi habitación alrededor de las 9 de la noche (no podía antes), y bebíamos el jugo que traía y comíamos yogures. © Almaalma / Pikabu
  • Una vez, una vecina llamó a mi puerta y dijo: “Hola, soy Lara, seamos amigas”. Yo tenía 13 años y ella 14. A esa edad era extraño que alguien simplemente fuera a tu casa para conocerte, y especialmente para volverse de repente tu amiga. Me quedé atónita, pero salí a pasear con ella. Desde entonces, empezó a visitarnos. Traía fresas de la huerta de su casa de campo, me convidaba cosas ricas, me adulaba. Y 10 años después, confesó que había ido a conocerme porque le gustaba mi novio y quería robármelo. Pero no lo hizo, tal vez dejó de gustarle, al igual que a mí. Somos amigas desde hace 17 años. © Muhabzbzzz / Pikabu

¿Tienes un amigo o una amiga en quien puedes confiar como en ti mismo? ¿En qué problemas se metieron o en qué aventuras se embarcaron juntos?

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